Sapatos

 
Um problema dos blogs
 
Un problema de los blogs literarios: Al buscar una cierta espontaneidad, corrigen poco cuando corregir – elaborar tras haber producido previamente el documento espontáneo - suele ser  esencial para la escritura de un texto literario.
 
No escribo. Corrijo”, decía Augusto Monterroso.
 
Quisiera corregir, reelaborar el fragmento. Pero no lo suprimas. Deja que este fragmento, aún volviendo sobre las mismas cuestiones y diciendo cosas muy parecidas – también él con el mal de la espontaneidad, todo sea dicho -, lo corrija.
 
Me he ido de vacaciones y he vuelto. No ha llovido un solo día en la casa del Eterno Retorno. Al volver, observo que permanece en mí esa tendencia a enredarse en el camino de la que hablaba Sterne en su Tristram Shandy.
 
Tengo que advertirte que estoy enmarañado y que esa parece mi única realidad. Una vez más, percibo que no es fácil volver a un libro del pasado. 
 
Me gustaría que te preguntaras esto: ¿Qué hombre podría soportar volver a pensar, como testigo, todo lo que pensó a lo largo de su vida? Sería sin duda insoportable. Nuestra vida, en cambio, lo es menos, tal vez porque es más espontánea. Quizás porque es tan espontánea, la reescribimos. Para corregirla.
 
Recuerdo que Paul Valéry, en los Cahiers, decía más o menos que nuestra historia, nuestra vida, hace de nosotros tal persona, y eso es un insulto. Qué hay más ridículo que alguien, se preguntaba Valéry. Resulta escasamente estimulante volver sobre el pasado remoto, créeme, y ya no digamos sobre lo escrito en los días ya casi olvidados. Me gusta mirar siempre adelante, hacia los nuevos horizontes. Pero el horizonte tal vez también esté en aprender a examinar en profundidad lo que pensaba en los días juveniles en los que escribí ese libro o gran fiesta de shandys. Examinar en profundidad, he dicho. Pero te diré la verdad. En esos días pensaba tan sólo banalidades como ésta: Valery es formidable.
 
Pensaba cosas así. Lo que, por otro lado, prueba que no fue nada aleatoria, como se ve, la referencia a Valéry, el epígrafe procedente de Monsieur Teste que abría el libro: 
El infinito, querido, es bien poca cosa; es una cuestión de escritura. El universo sólo existe sobre el papel”.
 
Pongamos ahora una fotografía de uno de los Cahiers de Valéry. 
Pongamos los zapatos de Monsieur Teste. 
Valéry es formidable. Sí. 
 
Podría añadir algo más a este formidable y demostrar que ya no estoy en el punto perdido en el que me movía cuando era joven. Pero saber más – en este caso, haber leído precisamente  al propio Valéry cuando decía que estaba claro que aumentar y profundizar un pensamiento se opone a la vida - me impide ahora precisamente decir más.
 
Ciertas contradicciones necesitan zapatos. Para ir despacio a corregirlas. O para salir corriendo de ellas.
 
 
 
 

© Enrique Vila-Matas 

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publicado por ardotempo às 03:24 | Comentar | Adicionar