Um indivíduo no meio de uma multidão

Un hombre honesto
 
Guillermo Altares
 
Aunque nadie firma los artículos (tal vez precisamente por eso), la revista británica The Economist es una de las publicaciones mejor escritas y con un lenguaje más cuidado del panorama periodístico internacional. Su libro de estilo, disponible en Internet y muy recomendable, comienza con el siguiente párrafo: "La claridad en la escritura refleja la claridad en el pensamiento. Piensa lo que quieras decir y entonces dilo tan simple como sea posible. Y siempre ten en mente las seis reglas elementales de George Orwell (Politics and the english languaje):
 
1. Nunca uses una metáfora u otro juego de lenguaje que hayas visto impreso.
 
2. Nunca uses una palabra larga si puedes utilizar una corta.
 
3. Si puedes cortar una palabra, córtala.
 
4. Nunca utilices el pasivo si puedes utilizar el estilo directo.
 
5. Nunca utilices una palabra extranjera, un término científico o extranjero si puedes emplear un término actual.
 
6. Rompe estas reglas cuando sea necesario".
 
No es casualidad que The Economist arranque sus principios con George Orwell (1903-1950). De hecho, el escritor británico, autor de dos metáforas universales sobre el totalitarismo, Rebelión en la granja y 1984, debería ser uno de los referentes para cualquier periodista.
 
Como explicó Timothy Garton Ash, uno tiene siempre la impresión de que Orwell trata de decir la verdad, que hace enormes esfuerzos para ser honesto, para superar sus prejuicios, su visión del mundo y describir las cosas como son. Y en ninguna obra queda tan claro como en Homenaje a Cataluña, que Tusquets acaba de reeditar en bolsillo dentro del volumen Orwell en España. Esta editorial también ha rescatado su sátira Que no muera la aspidistra.
 
 
Orwell viaja en 1936 a España para sumarse a la lucha contra el fascismo y descubre la Barcelona revolucionaria del principio de la guerra. Alistado en la milicia trotskista del POUM, lucha en el frente de Aragón hasta que el partido comunista, dominado por Stalin, decide acabar con ellos y lanzar una guerra dentro de la guerra. Orwell se salva por los pelos y logra escapar a Inglaterra. Y, sin embargo, al final de Homenaje a Cataluña, le dice al lector: "Tenga cuidado con mi partidismo, con mis detalles erróneos y con la inevitable distorsión que nace del hecho de haber presenciado los acontecimientos sólo desde un lado". ¿Qué autor es capaz de decir al lector: ten cuidado, porque soy parcial? Eso es lo que le convierte en el más fiable, porque la claridad lingüística de Orwell refleja sobre todo una claridad moral que nace de la duda.
 
Guillermo Altares - Publicado em El País
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publicado por ardotempo às 14:15 | Adicionar